Marruecos, la eterna sorpresa

Repetíamos destino de viaje, con esa alegría de volver al país ya conocido y con una pequeña parte de miedo para que la repetición no se volviera rutina. Pero como siempre, Marruecos nunca me cansa ni tampoco me decepciona.

Este año habíamos cambiado de ruta y la idea era hacer toda la parte del sur. Buscábamos aventura, relax y emoción.

Aterrizábamos a las 7 de la mañana un viernes de cuscús en Fez. Ciudad donde cada día que paso le cojo más ama. A pesar del calor y las subidas y bajadas de aquella medina, nos adentrábamos en la cultura directo de un viernes de tiendas cerradas ya que era su día del cuscús. Fez tiene la medina más antigua de Marruecos y una de las más grandes de todo el Magreb, declarada Patrimonio de la Humanidad desde 1981.

Es un paraíso para todos los amantes de la piel ya que es uno de los únicos lugares del mundo que aún conserva tradiciones (perdidas en el resto del territorio) como el adobació de pieles de manera artesanal.

Dos días más tarde decidimos coger rumbo dirección el sur y bajaríamos hasta Mirleft, lugar donde nuestro cuerpo se empezaba acostumbrar al relax y los días sin agenda. Un pequeño pueblo de aquellos que aceptaría quedarme …

Nos habían hablado de una playa mágica donde había dos arcos inmensos de piedra roja en forma de pata de elefante. Decidimos marchar allí al atardecer, cuando creemos que los colores podían ser impresionantes. Os dejo las fotos para que podáis sacar vuestra propia conclusión.

Hace cosa de dos días recibí la noticia que uno de los dos arcos se había aterrizado, aquel anochecer pasó a ser aún más especial de lo que había sido hasta ese momento.

Seguíamos subiendo cuesta arriba para llegar a uno de los otros lugares especiales y que recomiendo totalmente a toda persona que quiera desconectar unos días de su día a día.

Llegamos a El Ane Vert una mañana donde el sol echaba fuego por la boca. Tras llegar al pueblo donde casi nadie entendía nada más que bereber, con un papel y un boli, pudimos negociar la llegada hasta el albergue. En Marruecos sólo necesitas un kilo de paciencia y una sonrisa para conseguir llegar donde deseas.

Ane Vert es un albergue de construcción ecológica construido cerca del pueblo de Tafedna. Como ya puede ir veían en otras entradas del blog, soy una gran fanática del interiorismo, y hace cosa de unos años, de la estética árabe. Esta inspira mucho de las tradiciones, pero mantiene una estética de habitaciones llenas de contraste sin un exceso de ornamentos.

Un hermoso proyecto de unos jóvenes australianos que lo describen así:

“Ane Vert (The Green Donkey) is a two-parte bien, the embodiment of our vision to promote sustainable tourism and cultural exchange in Tafedna, Morocco. Le Lodge is an ecolodge and an environmentally and socially sustainable space where artists and travellers can connect with a percentage of the provechos going towards our non-profit – El échange and its projects. ”

Toda la construcción está hecha con arquitectura sostenible y materiales nobles. La terraza se convierte en un lugar clave para encontrarte con muchos mochileros de diferentes lugares y culturas que te permite compartir experiencias de viaje.

Puede consultar más información en su web http://ane-vert.com/

Posiblemente no es la mejor manera de introducirte en la cultura marroquí, pero si que es una buena experiencia para vivir y relajarte junto a uno de los lugares más tranquilos y paradisíacos donde he estado de Marruecos.

Hay gente que siempre me pide que tiene Marruecos que me tenga tan cautivada. Probablemente la respuesta sería que es uno de los países que tenemos muy cerca con tradiciones antiguas, todavía muy latentes, donde todavía funcionan con sistemas diferentes a los nuestros.

Para chicas amantes de conocer y vivir, como me siento yo; es uno de los países donde nada te deja indiferente, donde el vivir un día allí, te permite pasar muchas experiencias, las cuales, tú etiquetas como buenas, malas o excitantes.

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